Después de un accidente, además del susto, aparecen un montón de dudas. Una de las más comunes es escuchar que el daño de tu auto es “parcial” o “total” y no tener del todo claro qué significa eso ni cómo te afecta. Entender esta diferencia es clave para saber cómo sigue el trámite con el seguro y qué podés esperar en cada caso.

¿Qué se considera un daño parcial?
Un daño parcial es cuando el auto sufrió golpes o roturas, pero se puede reparar y volver a circular sin problemas de seguridad.
En estos casos:
- El costo de la reparación no supera un porcentaje del valor del auto.
- El vehículo es reparable y vuelve a estar en condiciones de uso.
- El seguro cubre el arreglo según tu póliza (con o sin franquicia).
Ejemplo simple: paragolpes, ópticas, puertas o guardabarros dañados, pero con estructura intacta.
¿Qué es un daño total?
Se habla de daño total cuando el costo de reparación es tan alto que no conviene arreglar el auto, porque supera un porcentaje importante de su valor.
Esto puede ocurrir cuando:
- La estructura del vehículo está comprometida.
- Los daños afectan partes clave de seguridad.
- El costo de arreglo supera el límite establecido en la póliza.
En estos casos, el seguro indemniza el valor del auto según lo estipulado en el contrato, en lugar de repararlo.
¿Quién define si el daño es parcial o total?
No lo decide el conductor.
La clasificación la realiza un perito de la aseguradora, que evalúa:
- El estado general del auto
- El alcance real de los daños
- El costo de reparación en relación con el valor del vehículo
Ese informe es el que determina cómo sigue el trámite.

¿Qué pasa después en cada caso?
- Daño parcial: el auto se repara y volvés a usarlo una vez finalizado el arreglo.
- Daño total: se inicia el proceso de indemnización y el vehículo deja de circular.
Cada situación tiene tiempos y pasos distintos, por eso es importante saber qué tipo de daño tuvo tu auto.
Saber si un daño es parcial o total te ayuda a entender mejor qué está pasando con tu auto después de un accidente y qué respuesta podés esperar del seguro. No es solo una cuestión técnica: define si el vehículo se repara o si recibís una indemnización. Conocer estos conceptos te permite encarar el trámite con más claridad y menos incertidumbre.
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