No hay nada más molesto que subirte a tu auto, ese que tanto cuidás, y que al abrir la puerta te reciba un chillido agudo o que, al andar, escuches «crujidos» constantes en las ventanas. Con el tiempo, el polvillo, el agua y el sol resecan los componentes que permiten el movimiento y el sellado.
La buena noticia es que no necesitás llevarlo al taller para solucionar esto. Con unos pocos minutos y los productos adecuados, podés devolverle a tu auto esa sensación de «recién salido de fábrica». Hoy te explicamos todo:

1. Bisagras y limitadores: el fin del «chillido»
Las bisagras de las puertas, el capot y el baúl soportan mucho esfuerzo y suelen acumular suciedad que actúa como una lija.
- ¿Qué usar?: evitá el aceite de cocina o grasas pesadas que chorreen. Lo ideal es usar grasa de litio en aerosol o una grasa blanca de alta calidad. Son resistentes al agua y no se evaporan rápido.
- El proceso: primero, limpiá bien la zona con un trapo viejo para sacar la grasa vieja y la tierra. Aplicá una pequeña cantidad en los puntos de unión de la bisagra y en el brazo limitador (la pieza que «frena» la puerta al abrir).
- El secreto: una vez aplicado, abrí y cerrá la puerta varias veces para que el lubricante penetre en todas las hendiduras.
2. Burletes y gomas: flexibilidad y silencio
¿Escuchás un roce de gomas cuando pasás por un bache? Eso pasa porque los burletes están resecos. Además de causar ruido, una goma reseca permite que entre agua o aire (ese molesto silbido en la ruta).
- ¿Qué usar?: acá el rey es el siliconado líquido o en aerosol (preferentemente sin solventes). Nunca uses derivados del petróleo (como vaselina o aceites comunes) porque terminan deformando y «pudriendo» la goma.
- El proceso: rociá el producto en un paño de microfibra y pasalo por todo el contorno de las gomas de las puertas, el baúl y el techo solar si tenés.
- El beneficio extra: además de eliminar ruidos, esto evita que las puertas se queden «pegadas» en invierno por el frío extremo.
3. Las guías de los vidrios
Si sentís que a la ventana le cuesta subir o hace un chirrido al bajar, el problema está en las guías de goma laterales.
- El truco práctico: bajá todo el vidrio y aplicá grafito en polvo o silicona seca en las guías laterales. El grafito es excelente porque no atrae el polvo, lo que mantiene el mecanismo limpio por mucho más tiempo.

No solo hay que limpiar el auto, también tenés que estar en estos pequeños detalles que hacen a la experiencia de manejo diaria. Realizar este mantenimiento una o dos veces al año es suficiente para proteger las piezas del desgaste y, sobre todo, para disfrutar del silencio dentro del habitáculo.
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