Comienzan las clases y contratar un micro escolar resulta una solución para muchas familias, pero elegir el correcto no es solo una cuestión de comodidad, sino de seguridad. Te compartimos 10 claves fundamentales para asegurarte de que el servicio cumple con las normativas y protege a los más chicos.
Habilitación y permisos al día
El vehículo debe contar con la habilitación correspondiente emitida por la autoridad de tránsito de tu municipio o provincia. Pedí el comprobante y verificá que esté vigente. Si sos de CABA, tené en cuenta esta reglamentación que se publica en la web. Sin embargo, los distintos entes de seguridad del país, aclaran que la mayoría de las jurisdicciones carecen de normativas que regulen la antigüedad, el estado de los vehículos o la formación de los choferes y guardas de seguridad. Por eso, si bien la ley “sugiere“ que las escuelas sean responsables solidarias y controlen los papeles de los micros y combis; te recomendamos que solicites (en la escuela o en la empresa) o verifiques vos misma los próximos puntos.
Conductor/a con licencia profesional
Debe tener licencia de conducir categoría D, específica para transporte de pasajeros, y también es clave que tenga experiencia en el rubro. Es importante escuchar las observaciones o recomendaciones que puedan brindarte en el colegio.
Seguro específico para transporte escolar
No alcanza con un seguro convencional de auto. El vehículo debe contar con una póliza que cubra responsabilidad civil, accidentes personales y daños a terceros transportados.

Cinturones de seguridad en todos los asientos
Cada butaca debe tener su cinturón de seguridad. Según la normativa vigente, es obligatorio en todo transporte escolar. Si el vehículo no los tiene, descartalo.
Estado del vehículo
Pedí ver el micro o la combi antes de contratar el servicio. No tengas miedo de preguntar cuándo fue la última revisión técnica. Y tené en cuenta que en la parte trasera de la unidad debe tener el número de habilitación correspondiente con elementos retrorreflectivos que lo hagan notar.
Control de velocidad y comportamiento del conductor/a
Asegurate de que el servicio no excede los límites de velocidad y que el conductor/a no usa el celular mientras maneja. Esto muchas veces es informado por nuestros hijos.

Rutas y horarios bien definidos
El servicio debe tener un itinerario claro y horarios preestablecidos. Si notás que hace demasiados desvíos o cambios constantes, es una señal de alerta.
Asistencia de un acompañante
Si viajan chicos pequeños, es vital que haya un acompañante adulto para ayudar con el ascenso, descenso y la seguridad dentro del vehículo.
Comunicación con los padres o tutores
El transporte debe ofrecer un medio de contacto directo con el conductor/a o la empresa ante cualquier imprevisto. Algunos servicios incluyen grupos de WhatsApp con los padres.
Opiniones de otras familias y de la escuela
Antes de contratar, hablá con otros padres que ya usaron el servicio. Las experiencias previas son clave para conocer la responsabilidad y confiabilidad del transporte. De hecho la ley que regula la actividad sugiere que las escuelas sean también responsables solidarias, esto quedó
especificado como “sugerencia” en la última modificación de la ley. Las escuelas deberían controlar los papeles de los micros y combis: el pago de los seguros, que tengan aprobada la verificación técnica y que posean cinturones de seguridad, entre muchos otros puntos.
No se trata solo de que el viaje sea cómodo, sino de que sea seguro. Tomate el tiempo para hacer estas verificaciones y elegí con criterio. La seguridad de los chicos siempre es prioridad.

