Te despertás, el termómetro marca un dígito, estás apurado para ir a trabajar o llevar a los chicos al colegio, y lo único que querés es subirte al auto, prender la calefacción y salir volando. Sin embargo, muchas de las cosas que hacemos en piloto automático esas mañanas heladas le están acortando la vida útil al corazón de tu coche.
Manejar en invierno tiene sus trucos. Para que el frío no te pase factura en el taller, acá tenés los 4 hábitos matutinos que dañan tu motor y cómo podés cambiarlos desde mañana mismo con puro sentido común.

1. El mito de «calentar el motor» parado durante 10 minutos
Este es el clásico error heredado de la época de nuestros abuelos. Antes, con los autos a carburador, era obligatorio dejar el coche regulando un largo rato para que no se parara. Hoy, con los motores de inyección electrónica, esto ya no es necesario y, de hecho, es contraproducente.
Dejar el auto en ralentí (marcha mínima) genera que el motor tarde mucho más en alcanzar su temperatura ideal de trabajo. Durante ese tiempo extra en frío, el combustible no se quema bien y puede diluir el aceite lubricante, aumentando el desgaste de las piezas internas.
- Cómo evitarlo: encendé el auto, esperá entre 30 y 60 segundos (el tiempo justo para acomodarte el cinturón, conectar el celular y poner música) y salí a conducir. La mejor forma de calentar el motor es en movimiento, andando de manera suave y sin aceleradas bruscas los primeros minutos.
2. Salir «pisteando» apenas salís de casa
Estás llegando tarde y la tentación de pisar el acelerador a fondo apenas salís a la avenida es enorme. Gran error, cuando el auto pasa toda la noche a la intemperie bajo la helada, el aceite del motor se vuelve mucho más espeso y viscoso por el frío. Le cuesta más circular.
Si acelerás de golpe, exigís al motor cuando el aceite todavía no llegó a lubricar las partes más altas y delicadas. Es el momento exacto donde se produce el mayor desgaste metálico.
- Cómo evitarlo: mantené las revoluciones bajas durante los primeros 5 o 10 minutos de viaje. No exijas el motor hasta que la aguja de la temperatura del tablero no marque su zona normal (que suele ser alrededor de los 90°C).
3. Prender la calefacción al máximo de inmediato
Te subís temblando, arrancás el auto y ponés el aire caliente a fondo en velocidad 4. Lo único que vas a lograr es congelarte más. La calefacción del auto utiliza el calor que genera el propio motor en funcionamiento. Si el motor está helado, el aire va a salir helado.
Pero lo peor es que al encender el forzador de aire a máxima potencia de golpe, le estás robando al motor el poco calor que está intentando acumular para llegar a su temperatura eficiente, estirando su sufrimiento en frío.
- Cómo evitarlo: tené paciencia. Manejá los primeros 5 minutos con la calefacción apagada. Una vez que sientas que el motor ya tomó temperatura, encendela. Vas a ver que el aire sale caliente de inmediato y el motor te lo va a agradecer.
4. Tirar agua caliente al parabrisas congelado
Te levantás y el parabrisas es una capa de hielo que no te deja ver nada. ¿La solución rápida? Salir con una pava de agua caliente y tirársela encima. ¡NO hagas esto! El choque térmico extremo entre el vidrio congelado y el agua caliente puede rajar o romper el parabrisas en un segundo, obligándote a un gasto enorme. Además, esa misma agua puede filtrarse hacia las partes eléctricas del motor que están abajo y generar un cortocircuito.
- Cómo evitarlo: si la escarcha está muy dura, podés rociar el vidrio con una mezcla de dos partes de alcohol fino y una de agua (el alcohol tiene un punto de congelación mucho más bajo y derrite el hielo al instante). Activá los limpiaparabrisas recién cuando el hielo se haya disuelto para no romper las escobillas de goma.

Cuidar tu auto es cuidar tu bolsillo
El invierno no tiene por qué ser el enemigo de tu mecánica. Como verás, evitar estos dolores de cabeza no requiere que seas un experto en motores, sino simplemente cambiar un par de mañas matutinas.
Tratar al auto con suavidad durante los primeros kilómetros de la mañana no te va a quitar más que unos segundos, pero te va a ahorrar miles de pesos en repuestos y visitas innecesarias al mecánico.
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