Apretás el acelerador en una subida o para pasar a un colectivo y sentís que al auto «le cuesta» responder. O tal vez notás que el motor tiembla un poco cuando estás parado en el semáforo y que el tanque de nafta te rinde cada vez menos kilómetros. La reacción intuitiva de la mayoría es pensar en un problema grave de inyección o en nafta de mala calidad, pero muchas veces el culpable es algo mucho más simple y económico: las bujías y sus cables de encendido.

Bujías y cables de encendido: el mantenimiento invisible que le devuelve la agilidad al motor de tu auto

Son componentes chiquitos, están escondidos debajo de la tapa del motor y casi nadie se acuerda de ellos hasta que el auto directamente no arranca. Sin embargo, mantenerlos en buen estado es el secreto mejor guardado para que tu vehículo conserve la reacción, la suavidad y el consumo eficiente del primer día.

Hoy te contamos de forma bien sencilla cómo funciona esta «chispa vital», qué señales te avisan que piden cambio y cada cuánto deberías revisarlos.

¿Qué hacen las bujías y los cables en tu auto?

Para que un auto naftero funcione, necesita hacer explotar la mezcla de aire y combustible dentro del motor miles de veces por minuto.

  • Los cables de encendido: funcionan como la «autopista» que lleva la corriente de alta tensión desde la bobina hasta cada cilindro.
  • Las bujías: son los «encendedores». Reciben esa electricidad y generan una pequeña chispa intensa que prende fuego la nafta.

Si los cables están viejos o la bujía tiene la punta gastada, esa chispa sale débil, a destiempo o directamente no sale. ¿El resultado? Nafta que se desperdicia sin quemar, pérdida de fuerza y un motor que funciona «desparejo».

4 Señales de que tu auto necesita bujías o cables nuevos

No hace falta ser mecánico profesional para detectar cuando el sistema de encendido empieza a fallar. Simplemente prestá atención a estos síntomas cotidianos:

1. «Tirones» al acelerar

Si cuando pisás el pedal para ganar velocidad sentís que el auto da pequeños tirones o hace un cabeceo, es probable que uno de los cilindros esté perdiendo la chispa en momentos de mucha exigencia.

2. El motor tiembla en punto muerto 

Con el auto parado en un semáforo y el cambio en punto muerto, la aguja de las revoluciones debería quedarse quieta y el motor sonar parejito. Si sentís una vibración molesta en el volante o escuchás un golpeteo «tosco» en el escape, hay una bujía que no está trabajando bien.

3. Mayor consumo de combustible

Si notás que hacés los mismos recorridos de siempre pero pasás más seguido por la estación de servicio, el sistema de encendido es el primer sospechoso. Cuando la chispa es mala, el motor quema mal el combustible y necesita inyectar más nafta para entregar la misma potencia.

4. Le cuesta arrancar a la mañana

Si por las mañanas (sobre todo en días fríos o húmedos) el motor gira varias veces antes de encender, los cables pueden estar perdiendo corriente por tener el aislamiento reseco o agrietado.

Bujías y cables de encendido: el mantenimiento invisible que le devuelve la agilidad al motor de tu auto

Guía práctica de mantenimiento de las bujías del auto

El desgaste de estas piezas es paulatino y casi imperceptible en el día a día, por eso conviene manejarse por kilometraje antes de que aparezcan las fallas:

  • Bujías tradicionales (de cobre/níquel): se recomiendan cambiar cada 20.000 a 30.000 kilómetros. Son las más económicas y comunes.
  • Bujías de Iridio o Platino: presentes en autos más modernos o de gama media/alta. Tienen una vida útil mucho mayor y pueden durar entre 60.000 y 100.000 kilómetros.
  • Cables de encendido: lo ideal es revisarlos o cambiar el juego completo cada dos cambios de bujías (o alrededor de los 50.000 km). Cambiar solo las bujías y dejar cables viejos o resecos suele acortar la vida útil de las bujías nuevas.

Cambiar las bujías y los cables de encendido es una de las intervenciones de mantenimiento más accesibles. La inversión no solo se recupera rápido gracias al ahorro de nafta, sino que evita que fuerces piezas mucho más caras, como la batería o la bobina de encendido.

La próxima vez que le hagas el servicio de aceite y filtro a tu auto, pedile a tu mecánico de confianza  que saque una bujía y revise su estado. Tu bolsillo y la reacción del motor te lo van a agradecer en cada acelerada.

 

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