Mantener las llantas de tu auto impecables es un desafío constante, especialmente en ciudades donde el espacio para estacionar es reducido y los cordones parecen estar esperando el más mínimo descuido. Ese molesto sonido de «raspado» contra el cemento es capaz de arruinarle el día a cualquier conductor.

Si sos de los que aman ver su auto impecable, hoy te contamos cómo proteger tus llantas de aleación y, lo más importante, cómo saber si ese rayón tiene solución o si es momento de pensar en un reemplazo.

¿Cómo cuidar las llantas de aleación de los cordones y cuándo es posible repararlas?

1. El arte de proteger tus llantas (y tu bolsillo)

Las llantas de aleación son más ligeras y estéticas que las de chapa, pero también mucho más delicadas. Acá te dejo unos tips para que los cordones dejen de ser tus enemigos:

  • Neumáticos con protector de llanta: cuando te toque renovar cubiertas, buscá las que vienen con un reborde de caucho más grueso (llamado rim protector). Este borde sobresale un par de milímetros y es lo primero que toca el cordón, evitando que el metal de la llanta sufra el impacto.
  • Ajustá los espejos: un truco simple pero efectivo. Al estacionar, bajá un poco el espejo lateral derecho para ver exactamente dónde está la rueda respecto al cordón. Si tu auto no lo hace automático, un pequeño espejito de punto ciego puede ser tu mejor aliado.
  • No te pegues tanto: a veces, por querer dejar el auto «perfecto», arriesgamos de más. Recordá que en la mayoría de las calles está permitido dejar una luz de hasta 20 cm respecto al cordón.

2. ¿Se pueden reparar?

Si el daño ya está hecho, no te desesperes. La mayoría de los problemas tienen solución en un taller especializado de centrado y reparación:

  • Rayones y «cordonazos» estéticos: si solo se saltó la pintura o el barniz, o si el raspón es superficial, se soluciona con un pulido y pintado. Quedan como nuevas.
  • Llantas deformadas: si agarraste un bache profundo y sentís una vibración en el volante, la llanta puede estar descentrada. Esto se repara con máquinas de calor y prensas hidráulicas que le devuelven la forma original.
  • Fisuras y faltantes de material: acá es donde hay que tener cuidado. Si la llanta se rajó o le falta un pedazo de metal, se puede soldar con materiales específicos (como soldadura TIG). Sin embargo, si la fisura está en la base de un rayo o cerca de los bulones, por seguridad, muchos expertos recomiendan el cambio directo.

¿Cómo cuidar las llantas de aleación de los cordones y cuándo es posible repararlas?

Estética y seguridad de la mano

Cuidar las llantas no es solo una cuestión de «facha». Una llanta golpeada o deformada puede afectar el balanceo, gastar mal tus neumáticos y, en el peor de los casos, causar una pérdida de aire repentina en plena ruta.

La próxima vez que estaciones, tomate esos cinco segundos extra para maniobrar con calma. Tu auto se va a ver mejor y tu billetera te lo va a agradecer. ¿Tenés alguna llanta marcada que venís postergando? ¡Quizás hoy sea el día de darle una nueva vida!

 

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